domingo, 4 de abril de 2010

Exijo no ser héroe (pseudo-cuento)

Como un acto mecánico, mira hacia afuera y se persigna. ¿Para esto hemos venido?, pregunta, pero no hay respuesta. Suspira mientras ve cómo sus planes atesorados por tanto tiempo vuelven a romperse, a retrasarse, a quedar 'para otra ocasión' mientras se pregunta cuántas otras ocasiones puede dejar pasar antes de cabrearse.
Se pregunta dónde está el límite, cuántas veces, cuánto tiempo, qué cosas puede hacer (o dejar de hacer) antes de que le pese la maldición de los héroes de historietas, esos que se quedan solos por culpa de su alter-ego que anda siempre ocupado de salvar a los demás.
Porque admitamos que debe ser bien mala la vida emocional de Bruce Wayne o la de Peter Parker...
Cómo saber cuándo ser un héroe y cuándo no. Quien lo merece y quién no. Quién lo agradece y quién no. Porque siempre hay quienes viven metiéndose en cachos y luego sólo saben gritar y pedir ayuda, como si fuera un legítimo derecho, una exigencia, un fondo eterno de caridad.
Aaah... todas consideraciones que, nuevamente, por esta vez no.

1 comentario:

Mely dijo...

Una fórmula casi infalible para saber cuándo NO ser héroe: si el gato que maúlla arriba del árbol porque no puede bajar solo es el mismo es más de 3 ocasiones, hay que dejar que se muera de hambre y baje solo.

Porque talar el árbol o cortarle las patas al animal es lo que haría un villano (aunque tiene su lógica, jaja).

Saludos!